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Colar
Esta temporada os voy a hablar de las perlas, pues observo a menudo la confusión del público a la hora de entender la diferencia entre las perlas naturales y las cultivadas.

Las perlas cultivadas se producen de forma natural, pero es la mano del hombre quien implanta quirúrgicamente el irritante dentro del molusco. Se requieren de 1 a 7 años de paciente espera para saber si la ostra cuidada con mimo, contiene o no una perla de calidad. Las perlas y el coral son las dos únicas gemas producidas por un animal y no hay dos iguales. Influyen en su desarrollo factores imposibles de controlar por el ser humano, como el mismo cuerpo en el que crecen, las mareas, la temperatura del agua, los tsunamis, en fin, la vida misma.

En su precio influyen por supuesto, la calidad de la que os hablaré en otra carta, el taladro (rara vez tenido en cuenta a la hora de adquirir una joya), y la creciente dificultad cuando se tienen que encontrar muchas perlas iguales para un collar, una pulsera, o una pareja de pendientes. Basta imaginar lo difícil que es encontrar a dos personas iguales, para comprender el trabajo que requiere hacer un collar con 30 o 40 perlas casi idénticas, teniendo además en cuenta que tan solo un 10 % de las ostras cultivadas contiene una perla apta para su uso en joyería.